01/02/09

Pequeño despertar

Es ese pequeño despertar de la primera mañana cuando abro los ojos y miro entre las sombras los objetos que tengo pegados en la pared. Objetos que parcialmente conmemoran y a la vez olvidan, esos que el paso del tiempo les hace internarse más en mi mente y que se hacen presente después de esos sueños postergados durante tantas noches y días de extenuación.

Es un día nuevo en que esta fría mañana de verano me hace recordar los otros días pasados que presentifican esas nuevas mañanas que desperté después de haber conseguido esas cosas que fueron relevantes durante todas mis eras de crecimiento. Primeras veces que se convirtieron en primeros años y luego en primeros olvidos. Fechas solemnes que pasaron solo a ser recordados en mañanas como estas, mañanas ya sin numero ni mes, solo mañanas en que un húmedo aire fresco arrima todas mis ganas y deseos de conseguir más mañanas como estas, pero mañanas convertidas en ahoras ya inscritos bajo nombres y signos, Insignias de plenitud que prevalecerán mientras pueda decir con mi propia voz: hoy, mañana, siempre…