29/02/08

La miserable culpa

La culpa, un sentimiento que nos persigue tal inspector Javert de “Los miserables”, culpa aquella que nos hace cargar con el peso de nuestros errores y nos lleva a realizar actos que intentan reparar aquellas faltas. En la religión la evasión de “lo culpable”, es llamado “pecado", aquella falta que no podemos asumir y que sale a la luz por medio de nuestras acciones compensatorias.

El “Yo confieso”, es una oración católica base para asumir los pensamientos, las palabras, las obras y las omisiones que por efecto tal, ejercieron una situación angustiosa para con el prójimo y autoimputadora de culpa hacia uno mismo. Intentamos expiar estas angustias, tocándonos el pecho, diciendo “por mi gran culpa”, para hacer de esa culpa efecto de la palabra una confesión que permita asumir y reparar el supuesto y a veces imaginario error, acción que mitiga el dolor de la culpa, pero que no lo elimina, debido a que el entramado social y el beneficio personal, hará que debamos realizar acciones que constantemente significarán un efecto nocivo para un semejante a veces involuntariamente incluso.

Es de entender que a mayor complejidad de nuestro pensamiento, mayores nuestras culpas, ya que encontraremos más diversidad de efectos de responsabilidad de nuestras acciones en las demás personas, y el “Javert” estará acechándonos por todas partes, haciéndonos sentir miserables por nuestros errores.