23/01/08

El ejercito del miedo

Me va a invadir el ejercito del miedo y no se que hacer para derrotarlos ellos retornan cada cierto tiempo como un terremoto en mi vida. Derrumbando mis trofeos, demoliendo los dioses de mi mente.

Estoy invadido por el ejercito del miedo y no se que hacer para calmarlos. Ellos se ríen en mi cara y no tengo la suficiente fuerza para enfrentarlos. Ingresan a mi palacio y beben del elixir de mi esperanza acabándola entre sobros y risas sádicas.

Me escondo en la biblioteca y consulto a sabios buscando respuestas para derrotarlos, pero si leo con el miedo acechando a mis espaldas solo encuentro como respuestas negros y tristes augurios. Desesperación, desesperanza, son los capítulos que leo mientras los cadáveres de mis súbditos recuerdos se pudren en mi propia estancia.

Al ver mis recuerdos derruidos, mi mente se llena de ira y entro a escena a matarlos a todos. Un solo hombre enfrentando el miedo, ¡que indiscreción! ¡que osadía!.

Osadía que por tal me da fuerzas para derrotarlos, uno por uno caen como si yo fuese un dios luchando con demonios de poca monta, que irrisorio es ahora el ejercito del miedo, ese batallón en el que tantos que han muerto bajo sus manos o tantos siguen secuestrados en sus mazmorras.

No es ni por sus armas ni por su fuerza, son por sus sucias tácticas con las que el miedo derrota hasta los más grandes. sus estrategias nubladoras de mentes, confundidoras de concusión, es que utiliza para derrotar a sus enemigos.

El miedo al fin se ha retirado, he acabado con unos cuantos, más no cerrare mis puertas ni me hundiré en trincheras, porque son esos los primeros objetivos que el ejercito del miedo invade sin tregua.